martes, 22 de septiembre de 2009

El keynesianismo no es una salida para los trabajadores

ALICIA SAGRA

Cuando se cumplen, el 21 de abril, 63 años de su muerte, Lord J. M. Keynes vuelve a ocupar el centro de la escena. Desde que estalló la crisis mundial, se habla del keynesianismo de Obama y de que esa sería la orientación que se está imponiendo en Europa con las "nacionalizaciones". Analistas políticos se refieren al keynesianismo de los Kirchner y Chávez, que habla del socialismo del siglo XXI, se autodefine seguidor del lord inglés.

Y detrás de esas definiciones de Chávez se encolumna el amplio abanico de sus seguidores, desde los que como la dirección de la CTA (Centra de Trabajadores Argentinos) defienden la "redistribución de la renta", hasta los diferentes sectores que crean esperanzas alrededor de salidas burguesas como el ALBA, Petrosur, Banco del Sur, etc.

Los trabajadores y estudiantes que leen o escuchas esas posiciones, podrían llegar a pensar que hay dos capitalismos, uno muy malo y otro no tanto. El malo sería el neoliberalismo, el de las privatizaciones, el saqueo, las intervenciones militares, que nos llevó a la crisis. El otro sería el "keynesianismo", más de izquierda o más de derecha, pero con una mayor intervención del estado, con algunas "nacionalizaciones" y políticas de acción social.

Siguiendo esa línea de pensamiento, se podría creer que si esa corriente capitalista se impone, se podría a volver al "estado benefactor" de la posguerra y los trabajadores no saldríamos tan mal parados de la crisis. Nada más alejado de la verdad.

Cuáles fueron las propuestas de Keynes

Lord John Maynard Keynes nació en Cambridge, Inglaterra, en 1883 y murió en 1946. Saltó a la fama con sus propuestas para encarar la depresión de 1929. La profundidad y extensión de esa crisis, la peor que se hubiera conocida hasta ese momento, paralizó a los máximos dirigentes del capitalismo, mientras que los obreros resistían, pero con las limitaciones que les imponían sus direcciones socialistas reformistas y estalinistas.

En ese marco, Keynes hizo sus propuestas para enfrentar a la crisis y sus consecuencias sociales. No había que quedarse esperando a que cambiara el ciclo. El estado tenía que intervenir haciendo grandes inversiones, que alentasen a la inversión privada y generara trabajo. Es decir había que, como se dice hoy en día, calentar la economía, sin tenerle miedo a la inflación.

Ni una gota de "progresismo"

A pesar de lo que nos quieren hacer creer muchos de sus actuales seguidores de "izquierda", Keynes no tenía nada de "progresista". Nunca defendió nada que se aproximara a una "redistribución de la riqueza", aumentos de salarios, ni nada parecido.

Por el contrario, sus políticas para sacar al capitalismo de la depresión, tenían un alto componente antiobrero. Nada lo muestra más que su posición frente a la inflación. Opinaba que la inflación, así como la deflación1 eran injustas, pero prefría la inflación ya que ésta reportaba importantes ventajas para los empresarios. Por un lado porque como la mayoría de ellos tienen deudas, éstas se achican, pero centralmente por el efecto sobre los salarios. Con la inflación, éstos pueden mantener su valor nominal, pero bajando su valor real lo que favorece a los empresarios.

Afirmaba: «Si bien los trabajadores, suelen resistirse a una reducción de su salario nominal, no acostumbran abandonar el trabajo cuando suben los precios de las mercancías para asalariados. Se dice algunas veces que sería ilógico por parte de la mano de obra resistir a una rebaja del salario nominal y no a otra del salario real. Por razones que damos más adelante y afortunadamente como veremos después, aunque esto sea lógico o ilógico, es la conducta real de los obreros»2

Las direcciones reformistas de su época, asumieron sus propuestas y lo invitaron a ingresar al partido laborista. Pero él, que no tenía ninguna duda de cuál era su ubicación de clase, se negó categóricamente "en primer lugar, porque es un partido de clase, y de una clase que no es la mía. Si yo he de defender intereses parciales, defenderé los míos. Cuando llegue la lucha de clases como tal, mi patriotismo como tal, mi patriotismo local y mi patriotismo personal, estarán con mis afines. Yo puedo estar influido por lo que estimo que es justicia y buen sentido; pero la lucha de clases me encontrará del lado de la burguesía educada."3

A pesar de esa claridad, hoy dirigentes obreros e intelectuales de izquierda, siguen defendiendo sus propuestas como progresivas para los trabajadores. Para hacerlo, no sólo ignoran las verdaderas posiciones de Keynes, sino que falsean la historia, dando a entender que de la depresión de 1929 y 30 se salió aplicando políticas keynesianas que llevaron a al boom económicos de la posguerra y a los estados de bienestar social. Cosa que no tiene nada que ver con la realidad.

El boom económico de la posguerra y el "estado de bienestar social"

Todas las crisis capitalistas son sobreproducción. Por eso, no hay ninguna salida capitalista que no pase por la destrucción de capital, lo que implica desempleo masivo, hambre, enfermedades. Así se salió de la crisis del 29. Se calcula que en 1932 había 13 millones de desocupados en EEUU.

Después de esa brutal destrucción de fuerzas productivas, se presentaban mejores condiciones para salir de la crisis. Fue entonces, en 1933, cuando asumió Roosvelt y aplicó su famoso New Deal4, basado en la propuesta de Keynes de intervención estatal. Su política consistió en: ayuda a los bancos, subvención a los agricultores, aumento de salarios y reducción de horas de trabajo, creación de nuevos puestos de trabajo en la administración pública y en obras públicas.

Pero todo después de que se habían destruido inmensa cantidad de puestos de trabajo, de que el salario había llegado a un mínimo insostenible y que los agricultores estaban en la máxima miseria.

Esa política no dio resultados ni en EE.UU, ni en el mundo y el resultado fue la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Con esa terrible pérdida de vidas humanas y recursos naturales, se completó la destrucción que el capitalismo necesitaba para salir de la crisis.

De ahí surgió el imperialismo yanqui como hegemónico y se crearon una serie de instituciones internacionales con el objetivo de garantizar el orden mundial y tratar de evitar que se pudiera volver a una situación como la de 1929. Así surgió la Organización de Naciones Unidas (ONU), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el GATT (Acuerdo general sobre comercio y aranceles) que se convertiría en 1995 en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Después de la guerra se impusieron las políticas de corte keynesiano. Hubo una gran inversión de EEUU para reconstruir Europa (el Plan Marshall), pero esa reconstrucción y el boom económico que le siguió, tuvo más una explicación política que económica. Cuando finalizó la guerra hubo tres importantes países (Francia, Italia y Grecia) donde estuvieron todas las posibilidades para que los trabajadores tomaran el poder.

En esos países, los estados capitalistas estaban destruidos, las únicas organizaciones armadas era los movimientos de resistencia (los maquís y los partisanos), con gran influencia de los partidos comunistas. Estos movimientos compuestos centralmente por obreros y campesinos pobres se negaban a desarmarse. Pero al final lo hicieron siguiendo las instrucciones que venían desde la burocracia de la URSS: había que entregar las armas y encarar la reconstrucción nacional, es decir la reconstrucción del estado burgués.

Pero no les fue fácil conseguir eso, para lograrlo la burguesía europea tuvo que hacer gran cantidad de concesiones, así fueron surgiendo los llamados "estados de bienestar". No fueron producto de los postulados de Keynes, sino que fue lo que la burguesía tuvo que dar para evitar que los trabajadores tomasen el poder. Durante este período mejoró mucho el nivel de vida de la clase obrera y las clases medidas de los países imperialistas. En menor medida, eso también se dio en algunas de la semicolonias más ricas, Argentina, Chile, Brasil.

Hasta que a mediados de los años 70, de la mano de otro economista, el estadounidense Milton Friedman (1912-2006), de la Escuela de Economía de Chicago, surge el llamado neoliberalismo, que comenzó a instrumentar su políticas en Chile, Argentina e Inglaterra y que a partir del Consenso de Washington, en 1989, se impone en todo el mundo con su disciplina fiscal, desregulaciones laborales, apertura económica y privatizaciones.

La única salida positiva a la crisis pasa por el poder obrero

Lo más negativo de esta defensa, más o menos directa, que hacen dirigentes obreros y de izquierda, de esas salidas keynesianas o neo keynesianas al estilo chavista, es que crean expectativas en salidas por dentro del sistema capitalista. Y esa es una utopía reaccionaria.

Esta terrible crisis mundial es una confirmación de que el capitalismo, como sistema, no puede responder a las necesidades de la humanidad. Y todos ellos, neoliberales o neokeynesianos coinciden en volcar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. Tenemos que resistir por todos los medios, tenemos que impulsar la máxima unidad de acción para luchar contra el desempleo, por la reducción de la jornada sin reducción salarial, por la nacionalización bajo control obrero de toda empresa que cierre o despida, por aumento de salarios, por el no pago de la deuda.

Cuando más unitaria y fuerte sea nuestra lucha, más podremos conseguir. Pero tenemos que ser conscientes, que no podremos imponer ninguna de las medidas de fondo si no acabamos con el sistema capitalista e imponemos un gobierno obrero y popular que rompa con el capitalismo y el imperialismo.

Es una tarea muy difícil, pero esa es la única posibilidad de dar una salida obrera a la crisis. Aprovechemos este período para avanzar en la construcción de la dirección revolucionaria que haga posible cumplir con ese objetivo.

Notas

1 Lo opuesto a la inflación: disminución progresiva de los precios.
2 Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero, Fondo de Cultura Económica Editores, México D.F., 1965, p. 20.
3 Essays in Prophecy and Persuasion, selección de textos que Keynes escribió en los años 20 y
principios de los 30.
4 Nuevo trato, nombre del programa que aplicó ese presidente estadounidense.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Caí en su blog por casualidad, no pretendo que cambien su forma de pensar, pero simplemente digo, ¿en serio se dan cuenta de lo que significa todo eso? Primero, es algo utópico, y después ¿tienen idea del déficit fiscal que generarían? ¿Cómo pueden aún confiar en la estatización? Eso puede funcionar un tiempo luego de una crisis, pero una vez que la economía vuelve a andar, el Estado debe deshacerse de las empresas que posee, en su mayoría, porque está comprobado que el Estado no sirve para hacer empresa. ¿Cómo piensan hacer crecer la economía sin inversión privada? Sobre todo con medidas tan proteccionistas a los trabajadores, nadie querrá invertir, ocurrirá lo mismo que en el gobierno de Velasco. Por último yo creo que la única labor social fundamental que debe tener el Estado es velar que todos los ciudadanos sin importar, clase social, sexo, credo, orientación sexual, raza, etc, tengan las mismas oportunidades brindándoles buena educación, salud, servicios de agua, luz, desagüe, etc. Sin embargo es imposible pretender que exista una igualdad económica. Por último el modelo económico que ustedes predican, a mi parecer, fomenta la mediocridad, nadie tendrá ese deseo de ser mejor, porque simplemente sean como sean tendrán trabajo, tendrán buenos salarios y serán inmunes. Lo importante es que el Estado dé las oportunidades, pero que sea mérito de cada uno llegar hasta donde quieran, es lo más justo a mi parecer.

Por último, lo que más me aterra de una eventual sociedad comunista es que no podría soñar, quizás de repente nunca consiga una mansión, con varios carros, quizás un avión privado, viajes, cruceros, etc. Tanta gente sueña con cosas así, el simple hecho de saber que las sociedad no te permitirá llegar a eso significa el fin de esos sueños y por más que nunca fueras a lograrlos, saber que es siquiera posible es revitalizante, saber que se puede llegar a ser más de lo que uno es, es lo que mueve a la gente, lo que mueve al mundo y a su economía.

Esa fue mi humilde opinión. Saludos

Farid Kahatt R.