sábado, 28 de agosto de 2010

Un reglamento escandaloso

Varlin

Recientemente se ha visto circulando por la universidad el nuevo Reglamento Disciplinario de Alumnos de la PUCP. Aprobado por el Consejo Universitario (CU) el 4 de agosto y  promulgado el 18 del mismo mes, tiene una serie de artículos que pretenden coartar la libertad de crítica y expresión de los estudiantes.

El numeral 10 del artículo 13 consigna como falta grave el "realizar actos que primuevan, generen o conduzcan al desorden público dentro de las instalaciones de la Universidad". Luego, el numeral 12 del mismo artículo prohibe "insultar, difamar, agredir verbalmente o efectuar cualquier acto de menosprecio público o privado dirigido de manera reiterada contra otro alumno o alumna (...) o contra cualquier persona que se encuentre en alguna de las instalaciones de la Universidad o contra alguna persona que tenga algún vínculo con esta". Las sanciones planteadas van desde una amonestación (una llamada de atención) escrita hasta la expulsión de la Universidad.

Más allá de la evidente ambiguedad de la mayoría de términos empleados en los artículos, se ve una clara intencionalidad de sacralizar y volver "intocables" a las autoridades de la PUCP y sus aliados. Además, se busca evitar cualquier forma de manifestación pública en el Campus. En el anterior reglamento la única falta similar a las citadas era "(d)irigirse a los órganos o a los demás miembros de la comunidad universitaria en forma irrespetuosa"; falta que además era considerada una falta leve. ¿Es que acaso ahora no podremos criticar abierta y públicamente a nadie que se "encuentre en alguna de las instalaciones de la Universidad"? Porque casi cualquier cosa puede ser fácilmente interpretada por los decanos o el Tribunal de Honor (quienes figuran como autoridades competentes para ejecutar las sanciones) como intentos de "difamación" o incluso "agresión verbal". ¿Por qué tanto interés en callarnos? ¿Hay tanto que ocultar?

Pero no es sólamente eso. La reiterada expresión "o que tenga algún vínculo con (la Universidad)" es lo suficientemente flexible como para también resguardar de las críticas al "Gran Canciller" (o sea, Juan Luis Cipriani). Es decir, se nos quiere prohibir incluso el expresar nuestro rechazo a los intentos de Cipriani y el Opus Dei de pisotear nuestra autonomía.

Esta es una maniobra política de las autoridades que a todas luces busca evitar que los estudiantes -los verdaderos interesados en mantener la autonomía y la pluralidad de la Universidad- nos pronunciemos categóricamente sobre las personas que hoy disputan ese "botín" que para ellos es la PUCP. Así, ahora quieren silenciarnos para que la "disputa" por la Universidad sea arreglada entre "los grandes". Y claro, si ambos "bandos" coinciden en querer amordazar a los estudiantes, solo es cuestión de tiempo (y dinero) para que lleguen a acuerdos en como repartirse el objeto de su disputa.

Pero hay que decirlo: el rector y compañía actuan según sus intereses. Saben que si llamaran a movilizar a los estudiantes en defensa de la autonomía (como han hecho autoridades de otras universidades), esta movilización rebasaría fácil y rápidamente los límites por ellos planteados y pondría en cuestión asuntos como las constantes alzas de boletas, la ausencia de tercio estudiantil efectivo en el Consejo Universitario, etc.: asuntos que evidentemente ellos preferirían sigan siendo discutidos únicamente en las altas esferas.

La libertad de crítica y la libertad de expresión son los más elementales derechos humanos y parte fundamental de cualquier concepto de "democracia". Asmismo, son indispensables para la discusión, el debate y la construcción del conocimiento. Es por eso que la tarea que se nos plantea ahora es luchar por nuestra libertad de pensar, de decir, de sentir, de expresar... 

Hemos de exigir la eliminación de los artículos que coartan la libertad de los estudiantes, no solo para poder seguir luchando por nuestra Autonomía dentro y fuera del Campus, sino también para poder participar activa y democráticamente de la construcción de una Universidad que no funcione con criterios de empresa, que sea plural y democrática y que esté al servicio de la construcción de una sociedad distinta. Es triste decirlo, pero las autoridades ya han demostrado que los estudiantes estamos solos en esta lucha.

El reglamento entrará en vigencia recién el 20 de setiembre. Eso nos da un poco de tiempo (esperemos el suficiente) para organizarnos alrededor de nuestros Centros Federados y la FEPUC. Tenemos que prepararnos para volver a sacar nuestros carteles, nuestras banderolas y salir a defender nuestra libertad. Tenemos que hacer que la luz vuelva a brillar en las tinieblas. Y lo vamos a hacer. Pese a quien le pese.

domingo, 15 de agosto de 2010

Tiempo de REAccionar

Pedro M. Llanos

El ciclo pasado se eligió a la nueva Representación Estudiantil ante la Asamblea Universitaria (REA). Durante el periodo electoral hubo muchos banners, muchos polos, mucho color… pero si algo estuvo ausente, fue el debate y la discusión de los verdaderos problemas de la universidad.

Muchos candidatos a la nueva REA que quisieron presentar propuestas “en beneficio del estudiante” se vieron enfrascados en una absurda contienda de ofrecimientos. Un bus, más áreas verdes, otro bus… y ni una palabra sobre los temas de fondo: las constantes alzas de boleta, la ausencia de un tercio estudiantil efectivo en el Consejo Universitario, las serias deficiencias de los servicios en cafeterías y fotocopiadoras, la controversia entre las autoridades y el Arzobispado de Lima, etc.

Más allá de que todos los estudiantes podríamos estar de acuerdo en cuestiones prácticas y mínimas, dejar de pronunciarse sobre la problemática más general y más profunda de nuestra universidad es a todas luces un grave error, dado que en la práctica deja a los estudiantes sin saber cual es la postura de sus representantes respecto a temas que sí se debatirán en la Asamblea Universitaria y en el Consejo Universitario. Uno puede apoyar a tal o cual candidato porque ofrece fiscalizar los procesos de recategorización, pero ¿de qué le sirve a ese estudiante estar en la categoría adecuada si al final le subirán la boleta igual con el silencio cómplice de su representante?

Fue por eso que desde la Juventud Socialista (JS) y otros espacios intentamos impulsar una candidatura unitaria y amplia de las izquierdas para la REA: La Zurda. Ahora, pasadas las elecciones, nuestro programa deja de ser electoral para volver a ser lo que siempre fue: un programa de lucha para todo el estudiantado de la PUCP.


Fiscalizar y controlar la contabilidad y finanzas de la universidad, terminar con las alzas de la boleta, conseguir un tercio efectivo en el Consejo Universitario, mejorar los servicios en cafeterías y fotocopiadoras, poder tachar los malos docentes, etc. Éstas son algunas de las banderas con las que una nueva reforma universitaria debe plantearse en nuestra universidad. Frente a los proyectos de volverla una empresa (como plantean las autoridades encabezadas por Marcial Rubio) o de volverla un bastión del pensamiento conservador (como desearía Juan Luis Cipriani y sus esbirros del Opus Dei) hay que plantear la alternativa de conquistar una universidad plural, democrática, que eduque sin fines de lucro y esté al servicio del desarrollo del país.

No obstante, hay que ser francos: conseguir siquiera parte de nuestras más sentidas aspiraciones en los marcos actuales de la Asamblea Universitaria y el Consejo Universitario es prácticamente imposible. Estamos condenados a ser minoría en ambos espacios, donde tenemos un tercio y un quinto de los votos respectivamente. Las únicas votaciones que podremos ganar realmente serán las que, al interior de nuestros gremios, nos lleven a discutir, a debatir, pero, sobre todo, a movilizarnos para expresar nuestro rechazo a cómo se viene manejando la universidad: medidas concretas y directas que nos permitan luchar por una universidad distinta. En ese proceso, los actuales REAs deberían plantearse seriamente el participar y ser, como han sido alguna vez, un polo de organización y movilización estudiantil frente a la pasividad que la FEPUC y varios Centros Federados vienen mostrando.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

¡Por un nuevo frente de izquierda democrático, de lucha y construido desde las bases!


El pasado viernes 30 de octubre el Frente de Izquierda Universitaria (FIU) votó la expulsión de casi la totalidad de los compañeros de la Juventud Socialista (JS) por motivaciones políticas. Este acto, antidemocrático de por si, produjo la renuncia de algunos independientes del FIU y el alejamiento de otros estudiantes cercanos a la organización, los que actualmente se agrupan -junto con otros sectores democráticos de la izquierda de la PUCP- en el Frente de Izquierda Estudiantil (FIE). Desde esta pequeña tribuna queremos explicar la situación que lleva (una vez más) a la fractura de las izquierdas y al debilitamiento de la que, hasta hace poco, fue una organización política seria y auténticamente democrática.

La excusa
Los compañeros de la JS, al ver que los ánimos generales en el FIU eran los de no postular a ningún órgano gremial en noviembre del presente año y que la Asamblea no se definió nada en relación a las elecciones, intentaron armar una lista para el Centro Federado de Estudios Generales Letras con el fin de postular una alternativa de izquierda que defienda el espacio ya ganado por el FIU y que aporte al debate sobre los problemas de la universidad. Este legítimo acto, del que miembros de la directiva del FIU estaban informados, fue luego interpretado por algunos compañeros del Partido Socialista (PS) y de Patria Roja (PR) como una conducta desleal y contraria al Estatuto del FIU. Así, denunciaron a todos menos un miembro de la JS de haber roto un acuerdo de Asamblea.

La vacuidad de la denuncia
¿Qué acuerdo de asamblea había roto la JS si no existía ningún acuerdo sobre postular o no postular? La Asamblea del FIU no había votado una política electoral para noviembre del presente año. Sin embargo, para la Directiva del FIU, a excepción de su Secretario General, el compañero Saulo Galicia, es posible romper un acuerdo inexistente. Peor aún: para ellos es un error tener iniciativa política. Luego, ante la evidente contradicción, se rectificaron, acusando a la JS de no velar por la construcción del FIU sino por intereses particulares, lo que se contradice con los esfuerzos que la JS hizo para que algunos de los postulantes se interesaran por el FIU. Este cambio de argumento, de última hora, demuestra la desesperación por buscar excusas para la expulsión de la JS.

La expulsión
Tras una asamblea extraordinaria fallida, se convocó a otra para el viernes 30 de octubre, en la cual, tras una ardua discusión, en la que los compañeros de la JS reconocieron que incurrieron en un error de forma al no informar de manera formal a la Asamblea la conformación de esta lista, se votó expulsar a todos los compañeros de la JS, a excepción de uno, existiendo entre ambas posiciones una diferencia de un voto.

Contra el sectarismo y por la unidad en la izquierda
Mas allá de todas las excusas, y del método antidemocrático, lo que a nosotros nos preocupa y conduele es que una vez más la izquierda se divida. El FIU fue creado como el esfuerzo colectivo de una serie de activistas políticos que, teniendo orígenes diversos, lograron construir un pequeño polo que sirvió de referencia, como mínimo, a los estudiantes de EEGGLL en sus últimas elecciones a Centro Federado. Este referente lamentablemente está muerto. La única responsabilidad de la expulsión de la JS recae en la Directiva (a excepción de su ex Secretario General, el compañero Saulo Galicia), en manos del PS, organización que, aparentemente, está más preocupada por sus intereses particulares y electorales que en llevar a cabo un proyecto común con múltiples sectores de la izquierda universitaria.

Nosotros, coherentes con la experiencia del FIU, mantenemos alzada la bandera de la unidad y llamamos a todos los estudiantes a construir y a unirse a un nuevo frente de izquierda que permita a aquellos que, a pesar de las diferencias, quieran trabajar juntos.


¡Viva el Frente de Izquierda Estudiantil!
Suscriben:
Gonzalo Aguilar (JS), Pedro Llanos (JS), Raymond Ocampo (JS),
Paula Távara (JS), Paul Durand (JS), Matilde Carreón,
María del Carmen Sifuentes, Rafael Touzzet, Dhalia Sánchez,
Rodrigo Rojas, Vera Perez-Luna, Piero Loli, Joseline Lavaud,
Guadalupe Sotelo, Isaias León, Natalia Elías (Ingresante)
Añade tu firma y únete escribiendonos a fiepucp@gmail.com